Katie Tupper presenta Greyhound, álbum debut que confirma su lugar en el neo-soul
- Isabelina Ibarra Rivas
- 27 ene
- 1 Min. de lectura
Greyhound es el primer álbum de larga duración de Katie Tupper y también una confirmación clara de su lugar dentro del neo-soul actual. La cantante canadiense construye un disco que transita con naturalidad entre el soul, el R&B y el indie, guiado por una voz ahumada y una sensibilidad que apuesta más por la cercanía que por el exceso.

Las 11 canciones que componen el álbum funcionan como confesiones abiertas. Tupper amplía el universo que ya había presentado en sencillos como “Right Hand Man” y “Tennessee Heat”, equilibrando groove, calidez y vulnerabilidad. A lo largo del disco, reflexiona sobre relaciones, expectativas y los aprendizajes que llegan cuando algo queda atrás.
El título del álbum surge de una metáfora personal: la imagen del galgo persiguiendo algo que siempre parece estar al alcance, pero nunca termina de serlo. Una idea que atraviesa el disco y conecta con la forma en que la artista observa sus vínculos y su manera de moverse en el mundo.

La producción corre a cargo de sus colaboradores habituales Justice Der y Felix Fox (BADBADNOTGOOD), reforzando la sensación de un proyecto hecho desde la confianza creativa. Greyhound también funciona como un regreso simbólico a Saskatchewan, con paisajes abiertos que dialogan con la identidad sonora de Tupper.
Tras dos EPs bien recibidos y una nominación al Premio JUNO, este debut consolida a Katie Tupper como una voz a seguir dentro del soul contemporáneo: honesta, contenida y profundamente humana.




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